La expedición comienza en el puerto de Palamós, en la Costa Brava. Tras la bienvenida a bordo y una breve introducción a la vida en el barco y a la observación de cetáceos, el velero zarpa rumbo al Mediterráneo abierto.
Durante la travesía el velero explora el sector comprendido entre el Golfo de León, la isla de Córcega y la costa de Liguria. En esta región, las corrientes y los cañones submarinos concentran gran cantidad de alimento, lo que atrae a especies como rorcuales comunes, cachalotes, calderones y diferentes especies de delfines.
La ruta no es rígida: se adapta a las condiciones del viento, del mar y a los posibles avistamientos, permitiendo explorar las zonas con mayor actividad de fauna marina mientras se disfruta de la navegación tradicional a vela.
Las recaladas, si las hubiera, se harían en alguna de las costas bañadas por esta zona marítima. Normalmente sería en el archipiélago de las Hyères o en la costa oeste de Córcega.
Tras varios días navegando y observando cetáceos en mar abierto, el viaje concluye regresando nuevamente al puerto de Palamós, completando una travesía circular por uno de los ecosistemas marinos más fascinantes del Mediterráneo.